lunes, 23 de marzo de 2009

DIFERENCIA ENTRE AUTISMO Y SINDROME DE ASPERGER




Autismo

-Coeficiente Intelectual generalmente por debajo de lo normal
-Normalmente el diagnóstico se realiza antes de los 3 años
-Retraso en la aparición del lenguaje
-Alrededor del 25% son no - verbales
-Gramática y vocabulario limitados
-Desinterés general en las relaciones sociales
-Un tercio presenta convulsiones
-Desarrollo físico normal
-Ningún interés obsesivo de "alto nivel"
-Los padres detectan problemas alrededor de los 18 meses de edad
-Las quejas de los padres son los retardos del lenguaje




Síndrome de Asperger

-Coeficiente Intelectual generalmente por encima de lo normal.
-Normalmente el diagnóstico se realiza después de los 3 años
-Aparición del lenguaje en tiempo normal
-Todos son verbales
-Gramática y vocabulario por encima del promedio
-Interés general en las relaciones sociales
-Incidencia de convulsiones igual que en el resto de la población
-Torpeza general
-Intereses obsesivos de "alto nivel"
-Los padres detectan problemas alrededor de los dos años y medio
-Las quejas de los padres son los problemas de lenguaje, o en socialización y conducta


A diferencia de los niños con Autismo típico, tienen deseos de tener amigos y se sienten frustrados por sus dificultades sociales.

jueves, 19 de marzo de 2009

El autismo afecta a unos 40 mil niños mexicanos

Se desconoce el número de adultos con el padecimiento

ANGELICA ENCISO

Los lobos marinos han sido integrados a algunas terapias para tratar el autismo
En la actualidad, poco menos de 40 mil niños y un número no definido de adultos padecen autismo en México; sin embargo, la Secretaría de Salud (Ssa) sólo atiende a 250 menores. De acuerdo con expertos, el desconocimiento y la falta de información sobre el padecimiento se convierten en una grave dificultad para que las familias puedan atender a los menores.

La Clínica Mexicana de Autismo (Clima) calcula que existe un niño autista por cada 150 nacimientos, lo que indica que el problema es más frecuente que el cáncer infantil, la diabetes y el sida.

La falta de información y la limitada atención oficial fueron temas destacados en el congreso El autismo habla al mundo, inaugurado por Margarita Zavala, presidenta del Consejo Ciudadano Consultivo del DIF, quien hizo un llamado a empresarios para que apoyen investigaciones en materia de salud, a fin de avanzar en la atención y conocimiento de padecimientos como el autismo.

La subsecretaria de Innovación y Calidad de la Ssa, Maki Ortiz, sostuvo que en México hay un niño autista por cada 500 nacimientos. Señaló que desde 1980 se ha registrado una incidencia mayor del padecimiento en el país, por lo que desde entonces se creó el Servicio de Terapia Ambiental para la atención integral del trastorno en el Hospital Psiquiátrico Juan N. Navarro, donde se atiende actualmente a 250 menores.

La funcionaria reconoció, asimismo, que es necesario incrementar los servicios de salud para detectar oportunamente la enfermedad.
Cifras contradictorias.En la actualidad no hay datos oficiales precisos sobre el número de menores que nacen con autismo.

Mientras Maki Ortiz dijo que existe un caso por cada 500 nacimientos, documentos de Clima revelan que la prevalencia es de uno por cada 150.

Carlos Marcín, experto del organismo, admitió la discrepancia en las cifras; sin embargo, refirió que las estadísticas indican que la incidencia del autismo se incrementa 17 por ciento cada año, "alcanzando proporciones epidémicas, aunque no se sabe por qué".
A partir de la premisa de que se presenta un caso por cada mil nacimientos, Marcín calculó que en este momento habría en México 37 mil niños con autismo, ya que entre 1990 y 2005 nacieron 37.5 millones de mexicanos, aunque se "desconoce cuántos adultos viven con el padecimiento".
El caso del Distrito Federal

El experto refirió que en el Distrito Federal la detección del autismo en niños se da alrededor de los 18 meses de edad, cuando los padres observan que su hijo no los mira o no responde cuando se le llama por su nombre. La primera visita al pediatra se da a los 24 meses y con el neurólogo a los tres años. No obstante, en el interior del país el proceso lleva más tiempo.
Clima indica que los niños con autismo requieren de una terapia intensiva (de 20 a 40 horas a la semana), y añade que si se aplica entre los dos o tres primeros años de vida se logra la integración parcial del menor a una escuela regular."Más de 65 por ciento de la personas con autismo presentan limitaciones importantes que requieren tratamiento de por vida", sostiene el organismo. "La atención que reciben debe ser supervisada por gente especializada; el costo del tratamiento puede ser de hasta 5 mil pesos mensuales y pocas familias mexicanas lo pueden pagar".
La Jornada viernes 6 de julio de 2007 → Sociedad y Justicia → El autismo afecta a unos 40 mil niños mexicanos

jueves, 12 de marzo de 2009

¿CÓMO EDUCAR A UN HIJO AUTISTA?


Tomar decisiones respecto a la educación de nuestro hijo es un gran tema, y si nuestro hijo tiene autismo lo es mucho más.

Educar a un niño autista es difícil, pero puede dar resultados satisfactorios si se hace de la manera correcta. Como supondrás, tu participación es esencial, pero antes debes conocer algunas cosas para poder ayudarlo.

El niño autista rechaza el cambio con fuerza, por tanto debes tratar de organizarle una rutina de estudio en casa.

Ahora, esto en la escuela es más sencillo porque los maestros saben como hacerlo, pero para un padre no.

Entonces, ¿qué hago? Establece horarios y trata de mantener en casa un ambiente que facilite su aprendizaje, es decir, simple y ordenado. Evita el exceso de estímulos visuales, ya que los niños autistas tienden a distraerse con facilidad.

No obstante, puede ser que los medios visuales ayuden a tu niño a aprender mejor. Esto lo descubrirán sus maestros o quizás tú con el tiempo.

Por último, el tiempo y el espacio serán necesarios para él. Si ves que le cuesta aprender algo, se frustra y está al borde de perder la paciencia, dale un descanso o cambia de tema. Deja que se tome su tiempo para procesar la información. No insistas en el mismo tema, así no lo ayudarás

ETIQUETA DEL AUTISMO




Desgraciadamente, ya sea por cultura o costumbre, antecedemos la etiqueta a la persona y pasamos por alto su dignidad. Cuando se recibe un diagnóstico de autismo, éste no debe ocupar nunca el primer término, pues antes de ser autista, es una persona con necesidades, deseos y frustraciones, con un nombre propio y con los derechos que todo ser humano debe tener dentro de la sociedad.


Aunque cuando mencionamos la palabra autista, nosotros los padres lo hacemos con amor, es recomendable decir: “mi hijo tiene autismo” en lugar de “mi hijo es autista”. Dos frases tan parecidas y diferentes a la vez, ya que en la primera, se da mayor importancia a la palabra “hijo”.


Existe una tendencia cada vez mayor a decir “personas con autismo”, pues esta frase protege los derechos y la dignidad de ellos. La sociedad no tiene obligación de aprender sobre nuestros niños, es nuestro deber enseñarles.

HECHOS COMPROBADOS

Al margen de las controversias que rodean las teorías sobre el autismo, existe un buen número de hechos suficientemente comprobados:
*Las pruebas con rayos X, TACS del cerebro y otras pruebas médicas no reflejan hasta ahora síntomas físicos que coincidan en los autistas. En algunos casos, se refleja en el electroencefalograma como unos picos. Se han realizado a la fecha muy pocas autopsias.
*A menudo los niños autistas no son diagnosticados tan pronto como se podría esperar: los diagnósticos van desde los 4 meses a los 4 años. En algunos casos, la identificación no se realiza hasta mucho tiempo después.
*Sacar a los niños autistas de su casa y ponerlos al cuidado de otras personas no tiene ningún efecto.
*La estadística muestra que por cada cuatro autistas del sexo masculino, hay una del sexo femenino.
*Los niños autistas generalmente no tienen contacto ocular e incluso lo evitan. Es relativamente sencillo enseñar a un niño autista a mirar a los ojos, pero al hacerlo no se modifican otros aspectos de su comportamiento.
*Una mayoría de autistas tienen un aparente retraso mental. Digo "aparentemente" porque algunos creen que es sólo eso, apariencia. De hecho es difícil valorar a quien ignora las pruebas tradicionales de Coeficiente Intelectual (IQ). Esto es porque al no tener comunicación, tienen ausencia de aprendizaje.
*Aunque hay historias de autistas curados, ninguno de los métodos que se auto acreditan dichas curaciones han producido otras curaciones posteriores.
*Una minoría de autistas lleva una vida normal, aunque prácticamente ninguno llega a casarse o muestra interés por el otro sexo y además no tienen iniciativas. El resto precisan ser cuidados durante toda su vida.

CARTA A UN HIJO AUTISTA

Hijo mío:

Aunque no sepas leer ni hablar, menos comprender esta carta, es mi deseo comunicarte lo triste que me siento sin ti, tu escuela y mi trabajo nos mantienen físicamente alejados pero en ningún momento dejo de recordarte, tu eres mi motor en mi diaria lucha.

Cierto es que eres diferente, pero de eso no desprende mi tristeza. Yo te quiero y acepto tal como eres, si tu situación requiere que recibas de nosotros todo nuestro tiempo es porque el destino ha decidido que luchemos juntos y tal vez, nunca separarnos.

Mi tristeza es por mi egoísmo y vanidad, en que yo afirmo que mi mundo es real y el tuyo equivocado. No soy capaz de reconocer las cosas de otra forma que no sea la que me enseñaron mis padres, no se entender el cariño si no es con abrazos y gestos de amor.

Soy egoísta porque te hago luchar para ser como yo, donde te obligo a quererme de la única manera en que mi pobre mente puede entender, que te comuniques conmigo utilizando mi lenguaje. ¡­Que tonto soy! Si fuese otra época, otro lugar, otra sociedad, posiblemente el normal serías tu y yo el del problema.

Mi tristeza, hijo, es porque me esfuerzo tanto en traerte a mi mundo que olvido compartir contigo esos tiempos maravillosos que gozábamos juntos antes de que te diagnosticaran como “especial”. Mi mayor tristeza es porque siempre me has amado, ¡­lo se!, te siento y en tu silencio tus ojos brillan al verme. Yo, en cambio, no he sabido amarte de la manera que tu me entiendas.

El mundo en que vivimos te cataloga como alguien que requiere atención y es por eso que deberás seguir luchando por ser “normal”, pero con el corazón en la mano te lo digo: Yo luchare contigo y aprenderé a conocer tu mundo y disfrutarlo. Tus regresiones serán nuestra hora de recreo donde podamos jugar y gozarnos mutuamente, como siempre lo habíamos hecho.

Te amo, Javiercito. Estoy seguro que en un futuro cercano, encontraremos el punto medio de nuestros dos mundos y aprenderemos cada quien a vivir lo mejor de cada uno.


Tu padre

TESTIMONIO DE UN PADRE CON HIJO AUTISTA



Mi único hijo, Javiercito, tenía 2 años y prometía un gran futuro, pues era un niño precoz, con mucha curiosidad, muy inquieto aunque algo apartado de los demás niños. Era mi fascinación y mi orgullo. Mas de una vez cruzó por mi mente lo grande que iba a llegar a ser y la huella que a través de él dejaría en este mundo.

Sus maestras me comentaban que existía algo "raro" en el niño, que debería llevarlo a un psicólogo, pues aún cuando aparentemente mostraba inteligencia, su comportamiento era diferente al de los demás niños. Decidí llevarlo con un neurólogo y fue entonces que recibí la noticia que tanto temía escuchar: "Su hijo tiene autismo".

Aunque me lo esperaba, fue como un cubetazo de agua fría que en fracciones de segundos, mi hijo dejó de ser el niño que tanto prometía para quedar etiquetado como "el autista". Pasé momentos que me llevaban desde la frustración hasta la ira y el desencanto. Creía que eso solo podría suceder a otros pero no a mí. Volví a ver nuevamente todas esas películas que me mostraban mitos y conceptos erróneos como "Rain Man" de Dustin Hoffman y "Seguridad Máxima" de Bruce Willis, entre otras.

Me agobiaba la idea de todo lo que mi hijo podía haber sido, de lo infeliz que yo era y sin embargo, él estaba ahí, esperándome en su silencio, contagiándose de la tristeza que agobiaba mi alma. Afortunadamente, fueron pocos meses los que tardé en entrar en razón:

"Es un autista, es cierto" " me dije" "pero primero es un niño, con sentimientos y fantasías". Ciertamente mi hijo no me daría las satisfacciones que un niño normal me podría dar, pero sí en cambio me abría toda una expectativa que yo desconocía.

Decidí entonces abocarme a disfrutar a mi hijo, a aprender, a conocerlo y principalmente, a disfrutarlo. Hubo gente que me ayudó así como otras tantas que se aprovecharon de la condición que prevalecía, principalmente por mi ignorancia sobre el tema. Finalmente, encontré que la Modificación de Conducta era lo que mejores resultados daba en niños como el mío y después de varios años, me alegro de haber tomado ese camino.

Mucho ha sucedido desde ese día que mi hijo fue diagnosticado: su madre nos abandonó, el divorcio y el pleito legal por la custodia legal del niño (felizmente la gané), hacer una vida de papá soltero, conocer a una mujer maravillosa que acogió a mi hijo como suyo propio... en fin, a veces creo que podría escribir todo un libro alrededor de ello.

Sobre si mi hijo podría haber sido gobernador o presidente de la república en caso de que no fuese autista, no lo sé, dejé de pensar en ello hace mas de 6 años.

Debo confesar que en todo mi camino recorrido, muchas cosas positivas han resultado sobre mi hijo: aprendí cómo la paciencia y perseverancia pueden lograr romper barreras; que un autista, contrario a lo que dicen muchos psicólogos, puede ser muy cariñoso; que puedo ser feliz como padre; que Javiercito puede ser feliz como mi hijo...

Efectivamente, mas de una vez cruzó por mi mente lo grande que iba a llegar a ser mi hijo y la huella que a través de él dejaría en este mundo... ¡Qué razón tenía!


Artículo publicado en la revista Salud Familiar en Reynosa, Tamps. México en noviembre del 2003


http://www.psicopedagogia.com